Padre, me confieso: soy empresario.
diciembre 11, 2009
Me confieso de varias cosas: la primera es que no soy un blogger al uso. Puse mis mejores intenciones (más abajo se puede ver el resultado), pero abandone… y han pasado tres años. Esto de mantener una bitácora es un trabajo durísimo, sobre todo si se tienen otros, hijos, etc.
Por supuesto, no he dejado de pensar desde entonces, ni de escribir, ni de compartir mis ideas con mis amigos y con otras personas, pero a través de mi otra personalidad, que no se atreve a criticar con tanta acidez como esta. Ni que decir tiene que esta es la real.
Se me han pasado tres años sin desperdicio alguno para compartir con vosotros: la crisis económica, la llegada de la era Obama, el tratado de Lisboa y el nuevo futuro de Europa, etc, etc. Todas ellas habrían dado para centenares de comentarios.
Sin embargo, nada me ha provocado lo suficiente como para sentarme delante del ordenador y escribir, hasta hoy, día en que me he enterado que me estoy aprovechando de la crisis. Sí, así, sufriendo y sin haberme enterado:¡Qué no se aprovechen de la crisis!
Ha llegado pues el momento de confesar mi segundo pecado: sí, soy empresario, y en mi empresa tengo empleados: unos muy felices y otros muy explotados, o eso dicen. Por supuesto, hoy viernes a las 21h, en la empresa solamente quedo yo. El último en irse, se fue a las 15:10h. Por supuesto, se olvidarán de sus quehaceres laborales durante las próximas 48h, cosa que yo no he conseguido desde hace cinco años, en que dejé de ser empleado por cuenta ajena y cree mi propia compañía.
-Sí, pero para eso es tuya la empresa y te llevas los beneficios a tu casa. Oigo al lector. Pues sepa el lector, que de 100€ que factura la empresa, 70 directamente van a Hacienda. Sí, a mi también me parece increíble. Con los restantes 30 pago las nóminas, los consumos, los alquileres, y los costes de la Seguridad Social y de IRPF por cuenta de la empresa. Después de todo eso, si queda algo, me lo llevo a mi casa, para dar de comer a mis hijos y proporcionarles una buena educación. Hagamos la cuenta: 70 lo dedico a mejorar mi país y la vida de todos nosotros, 20 o 25 a mejorar la vida de mis colaboradores y sus familias; y 5 o 10 a mejorar la mía y la de mis hijos.
Y llega la crisis: los 70 de hacienda se los pago por adelantado (aunque este año no factura la empresa 100, sino 50), los 20 o 25 de los empleados rigurosamente cada mes; y mis hijos que se contenten con lo que tienen, que ya es suficiente (aunque tiene muchas más cosas sus amiguitos con padres políticos, sindicalistas o funcionarios). Eso si, a mi me quedan mi honra, mi dignidad y el saber que con mi trabajo creo riqueza para mucha gente (antes de nada para España, “Por España, todo por España”) y mejoro el mundo en el que vivo. Eso hasta hoy: ¡Que no se aprovechen de la crisis!.
Pues bien, el lunes cerramos. Así, sin más. A la p… calle todo el mundo. – ¿Qué tu madre ha tenido que cerrar la tienda y se mantiene toda la familia con tu sueldo?. -Se me abre el corazón (de verdad), pero es que no encuentro salida a esto. Me he aprovechado tanto de la crisis que no se como dejar de aprovecharme; -¿Que qué barbaridad, con lo bien que se trabaja aquí y lo contenta que estoy? -Pues ala, a vivir de los recuerdos y a currar -con tus dos carreras y master- en una gasolinera (por cierto, en la que reposto habitualmente han desaparecido los cuatro latinoamericanos que había desde hace 5 años y ahora hay cuatro señoras españolas con una pinta estupenda). Y bla, bla, bla.
Yo me voy. Llamaré a mi cazatalentos a decirle que acepto el puesto. ¿Voy a dejar de emprender y de ser como soy? No, nunca jamás. Pero lo haré por cuenta ajena. Así, por lo menos, tendré la tranquilidad de saber que no me estoy aprovechando de la crisis. ¡Lo tranquilo que voy a dormir!.
Resultado de la gracia: 1 empresa menos, 22 parados más, y 70 -y muchos euros más- menos para Hacienda. Así se consigue salir de la crisis: cabreando a los empresarios.
Mi próximo post lo escribo desde una multinacional. Intentaré hacerlo en horario no laboral, aunque nadie se va a enterar.